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Las cosas de AntoineUn rincón de historias, prosa y (malos) versos...
5/15/2008 Ripios del Hasta Pronto...Me marcho hacia la letanía. Desde que Ismael popularizó la palabra, popularizada queda la huída. Pero tampoco es eso lo que hago. Simplemente, agarro el coche y marcho a vivir vida. O a dejarla pasar tres días. O a ver lunas en el horizonte, que tampoco es un mal plan, sobre todo si el valle te acompaña en la guardia y vigía…
Tampoco me vale lo de que escapo, ni que mi arrullo de truco o trato permita ponerme a pensar demasiado en qué es lo que hago. Machado en la maleta, para ver si algo se empapa dentro de rato en rato. También otros manuales que probablemente sólo queden en ojeadas vírgenes de encanto. Salfumán en las heridas y órdenes felices que se cambian por siestas y reverencias al Dios Baco…
Arte con parte en los kilómetros. Desearte más es desearte desde lo lejos, haciendo bueno el binomio cruel de sentimientos y lejanía. Parte de los demonios conmigo, pero sin billete de vuelta. Me voy, en definitiva. Unas horas, no más, tampoco menos, a darle cancha a Muñoz Molina y a reconocer Mágina en cada palmo.
Habrá sin duda palabras a la vuelta. Y J.T. en partida doble. Y conciertos. Y derrotes. Y noches eternas. Y en mi agenda tu foto, que miraré a cada instante en el exilio. Y tu corazón con el mío sin querer vernos partir…Y pocas horas de sueño…
Pero todo para ahora, como queriendo cobrar fuerza en el hasta pronto… 5/13/2008 Once upon a time...Los fabricantes de adjetivos no conocen la crisis económica gracias a ella. Desde que apareció, y sobre todo desde que comenzó a aparecer en sitios muy diferentes al Rolling Stone, los turnos en sus factorías se han doblado y el humo no para de salir. Quizás lo haga de sus cigarros, pero lo normal es que surja de sus mentes. Amy Winehouse les ha dado nuevas razones trufadas de morbo para atacar, aunque realmente su historia no es diferente a tantas otras. Las imágenes de arriba desvelan su compulsiva transformación. Pero las hay incluso más sobrecogedoras, como la de su graduación, en la que la mujer que hoy podría esconder un bull dog en su moño, era una inocente colegiala. Hoy es lo que los horteras llaman “un juguete roto”. Poco más de 24 años, casada, con su marido en la cárcel, una fortuna que se acerca a los 13 millones de euros y más de 8 millones de ejemplares vendidos ya de su último “Back to Black”. Pero el éxito no es suficiente. De hecho, tiene toda la culpa…
Desde que su vida comenzó a acelerar, Amy decidió asumirlo con valentía y apretar a fondo. Estaba resuelta a triunfar cantando soul. Y quizás eso es lo que quede para el futuro: que una mujer, sin ser negra ni americana, pudo enamorar en ese género. El problema es que a Amy le gusta tanto el soul como los problemas, las drogas y el alcohol. Sus tatuajes en el brazo evocan a una chica marchosa, provocativa y siempre pintada que guiña nuestras bajas pasiones. Pero es que las fotos de Amy ahora han cambiado mucho y la muestran saliendo de comisarías o pegando (supuestamente) borracha a transeúntes. Y eso, claro está, cambia las cosas…
Amy ha triunfado porque el cazatalentos que apostó por ella fue listo. Pero también por su voz compleja, contundente, grave y que aturde. Con esa voz, sus contorneos sensuales y el whiskito sabinista que se pone siempre cerca en el escenario, son lo de menos. De hecho, da la impresión de que cuando el líquido “on the rocks” pasa por su garganta, la Winehouse lo asume como un chicle mentolado, porque mejora y ataca con más fuerza.
Amy es un éxito “ma non troppo” al borde del abismo. El otro día David Moralejo decía en una frase durísima que “para lo que le ha durado su éxito y para lo rápido que está cayendo, mejor seguir siendo mediocre”. Pero yo quiero pensar que, por muchas comisarías que conozca, Amy aún podrá creer en la remontada. No será seguro impulsada por el “espíritu conciliador” de su amado Blake Fielder-Civil, con el que se encuentra más en los juzgados que en la ducha. Pero si merece la pena tener fe, que sea en una oveja desde siempre descarriada…
El genio que descubrió a Amy y disfruta de sus “royalties”, puede que ya haya empezado a buscarle reemplazo. Parece que siempre hace falta alguien así, que triunfe joven y caiga rápido, para que las madres recurran resueltas a argumentos de coacción y congoja. Siempre se ha creido que en mundos tan competitivos como el de la música, la presión está en cada acorde, con 20 esperando a que te la pegues para sucederte. Pero en el fondo, la lección vale para todo. A Amy le queda el orgullo de golpearse con dignidad y despreciar a quienes la persiguen. Y esa es su ventaja. Seguirán cayendo metáforas ácidas sobre su destino y golpes por doquier. Pero seguro que hay “divas” mucho peores y que se creen mucho más. De esas que "venderían" su embarazo al "Hola" si pudieran y lideran no se sabe qué. Que multiplican la miseria y encima, cantan fatal…
5/12/2008 Espaldas y lejanía...Esa chica anda medio despistada. Nunca ha estado por estas calles y no tiene muy claro que es justo al otro lado, en el California de la otra esquina, donde alguien la espera. Y quien lo haga, es persona afortunada, porque su traje turquesa hasta media rodilla, con chaqueta corta negra y medias a juego, hace que no pase desapercibida. Media calle se queda hipnotizada a su paso. Y los taxistas deseando que el semáforo se ponga turquesa en vez de verde, para que la postal acabe de rematarse como idílica. Esa chica anda medio despistada. Y lo peor es que no lo hace por mí ni soy yo quien la espera con un café. Y peor aún que me falten fuerzas para abandonar el coche y lanzarme a pedirle amor eterno. Porque en estos casos, tonterías las mínimas. Si uno ha de mojarse, que sea con un chapuzón…
A esa otra mujer le sobran las gafas de sol, aunque ella crea que le faltan. Por eso se ha comprado unas de esas que tapan la cara, el cuello, los labios y las tristezas. Lleva un bello pantalón negro ajustado que resalta sus nalgas. Hace bien, porque tiene unas nalgas que no merecen pasar desapercibidas ni estar en el ostracismo de una falda de vuelo. Su caminar es inseguro. Sus pasos se camuflan en los de una persona madura, probablemente su madre. Siempre detrás de ella, como marcando lealtad u obediencia. Es rubia, claramente de bote, pero la gente no se da cuenta de ello porque intenta averiguarla tras las gafas o mira a las nalgas, que para eso se sueñan. Chaqueta vaquera de domingo. Los domingos, la chaqueta vaquera se luce informal, casi como agarrada en el último momento y puesta con desidia. Lo peor de todo es que en el bar busca su acomodo y la silla que tengo al lado no va a serlo. Nadie lo somos, pero quizás la jugada merecería otro gran chapuzón…
No existe Ellen Aim. Pero por qué no soñarla. Por qué no imaginar que uno puede entrar como los moteros canallas de Raven Shaddock, mirarla a los ojos, disfrutar su “nowhere fast” y al terminar, meterla en el saco de nuestros deseos. Pero no existe… Es como el jamón que creemos merecer en Navidad, que ni está ni se le espera. Como el candor feliz que nunca regresa. Como el viento que arde nuestra cara en las tardes de verano. Como un amanecer en San Petersburgo cuando nunca llegó a anochecer. Ni existe Ellen Aim ni, seamos sinceros, uno tiene ya a estas alturas alma de Tom Cody, capaz de agarrar su moto para llegar hasta el fin del mundo. En las películas, pasan los días pero la barba siempre es de tres. En la realidad, la barba crece, como las penas y el desamparo. No existe Ellen Aim ni merecen la pena las cartas boca arriba. Hace rato que el órdago está en la mesa…
El desenfreno es un arma siempre cargada. Las espaldas desnudas y enfrentadas, una quimera. Sol y viento fresco en estas calles de primavera que, como regalo, permiten admirar el turquesa, soñar y sentirse libre. Saltos con sordina que siempre se acobardan sin razón y acaban con dolor de espalda, porque la cobardía, al fin y al cabo, es un defecto crudo que encima duele. Tu rumbo lejos del mío. Tu alma contando la distancia en el cuentakilómetros del regazo y el olvido. Brisa de campo como antídoto. Mirador con cuarto menguante esperando desde el refugio. Un poco de calma y leche caliente. Recuerdos y no parar de imaginarte. Gozos ahogados y sombras, que es lo que toca…
5/10/2008 Llegar hasta el fondo del alma...Hay sentimientos ocultos que, sin mayor razón que la timidez o la falta de oportunidad, jamás afloran. Su fuerza es capaz de movernos hasta el infinito, su naturaleza nos estimula hasta sobrepasar límites insondables y su ardor nos empuja a locuras intransitables, pero a la hora de la verdad, que acaban siendo varias, jamás afloran. Suele tratarse en la mayoría de ocasiones de espasmos relacionados con el Amor, esa enfermedad grave de la que tanto se habla, pero no necesariamente su germen ha de estar unido a él. Se trata simplemente de emociones que nos invaden, nos gobiernan y nos mueven. Razones buscadas para levantarnos, tener algo en lo que pensar y con las que sentirnos vivos. Márgenes para seguir respirando, si acaso quedan esquinas donde hallarlos. Argumentos para una sonrisa o para encontrar aliento… Y algo así es lo que pasa a León, el protagonista de “Lo que sé de Lola”, la magnífica película que esta noche La 2 ha pasado en su “Versión Española”.
León es un tipo mediocre, pueril, simple, rutinario y esquemático. Su vida se reduce a mirar pasar la gente desde una cafetería y cuidar a su madre enferma. Nada le hace más feliz que cumplir sus horarios miméticamente. Pero un día su madre lo cambia todo al morirse. Y León descubre lo que es el vacío: un millón de francos escondidos, joyas de la familia… y nada con que llenar su tiempo. Y entonces aparece Lola, su nueva vecina, que desde entonces, poco a poco, sin saludarle, se va metiendo en su vida.
No es que León se enamore, ni que arda en deseos de conquistarla ni que trate de pergeñar planes que inspiren un encuentro. Es mucho más que eso… León cree que una chica de Tembleque (Toledo) es su nueva musa en París. En las malas y en las más malas... Llueva, truene o haga viento... Ángel de la Guarda apocado y misterioso, regular y escabroso, pero Ángel de la Guarda…
Y la peli es todo y nada menos que eso… León persiguiendo en secreto a Lola mientras le desmonta cada obstáculo o problema y tratando de andar cerca cuando sin saberlo le necesita. París, la playa y un pueblo recóndito de España donde ella huye cuando todo parece perdido. Y León con su Peugeot de los 80, estando siempre cerca. Toda una metáfora, en definitiva, de la incomunicación en una sociedad cada vez más comunicada. O quizás sea al revés y se trate de la comunicación más pura, que es aquella que no necesita signos ni palabras. Se puede vivir sin pena ni gloria. Millones de personas lo hacen. Pero no sin ilusiones. Y por eso León decide llenarse de ellas, aunque le cuesten frío, tiempo, viajes y condena a una soledad a medias…
En todo un metraje de más de 2 horas, León apenas habla. Tan sólo para quitarse de encima a Carmen Matji, que hace otro excelente y breve papel como mejor amiga de Lola Dueñas. Pero el resto, lo conocemos por su voz en off, que lógicamente es la de sus pensamientos, o la de esa libreta donde todo lo escribe. La película deja varias reflexiones tras de sí, como la de cuánto y hasta qué punto merece la pena cuidar de alguien que no se cuida a sí mismo; cuál es el límite de la intimidad y cuánto el propio derecho a condenarse; o cuáles son los zigzagueos que encuentra el alma para provocarse de una forma tan violenta. León es paciente y esperanzado. Aguarda horas y da la sensación de que, acabado todo, sigue haciéndolo. Lo mejor es que sabe por qué y para qué. Y se entrega a ello. De ahí mi envidia y admiración…
5/8/2008 Oscura soledad...Los momentos de grandes victorias son los mejores para aprender de quienes sufren con tronío las derrotas. Mucho más si hablamos de un deporte como el fútbol, en el que resulta imposible hacer a todos felices. Y más aún si andan el Madrid y el Barça de por medio. Esta noche, los alrededores del Bernabéu, los bares, las esquinas y las avenidas, son un embargo de pasión a borbotones. Y por eso este es el momento de mirar al otro lado para admirar más el coraje de Pujol que el golazo de Raúl; o para agradecer más el coraje de Messi que bendecir los 8 goles de Higuaín. Y sobre todo, es noche para apreciar como merece a un tipo, Frank Rikaard, que cruza por un campo repleto de minas al tiempo que es zarandeado por muchos de los que hasta hace poco le creían El Mesías. Todo eso en este rato antesala del adiós…
Mientras siguen corriendo los litros de cerveza de mano en mano y la lluvia no parece calar la vuelta a casa, Frank Rijkaard es justo aquí objetivo de adjetivos en bomba de racimo. En estos momentos, mientras el Sport y el Mundo Deportivo eclosionan la catástrofe buscando el martirio como escudo, Rijkaard debe estar aprendiendo, si es que no lo había hecho ya, una de las lecciones más importantes de su vida. Y todo sin un solo gesto de querer devolver asaltos o aspavientos. Simplemente templando y dejándose caer como uno más, cuando ha tenido micros de sobra para decir que él se va (“me voy” o “me echan”, ahora mismo es lo de menos) y que se ha sentido tan impotente como cualquiera viendo a Robben meter un gol de cabeza a placer en el área pequeña. Pero no… Rijkaard no es temeroso, ni huidizo ni miserable. Todo lo contrario… Encarar grandes afrentas implica ser el primer voluntario en el homenaje contra la cobardía; saltar más alto que nadie si el techo se desploma y tener claro el orgullo. Y por pura flema, a él de eso le sobra…
Rikaard tiene horchata en la sangre y le está sacando un partido cojonudo a sus probables clases de yoga. Pero hay algo en su esencia que sólo se aprende cuando pequeño y se refleja ante la mayor crudeza. Algo que impulsa otras “gestas” como la de no tener obligación de estar en el “pasillo” y situarse el primero de la fila; o como la de poder crucificar con pasividad dúctil a sus titulares y, bien al contrario, hacer cambios discutibles en el primer tiempo, aún a sabiendas de que lo son, para estar en cada sorbo amargo… Por todo ello tampoco ha regateado una sola pregunta ante la prensa y, pese a tanto, lo único que ha alcanzado es a confesar su frustración…
El Barça va a cambiar a un entrenador desgastado por 5 años de presión. Pero va a perder a un gran caballero. Sus éxitos deportivos, 2 Ligas y una Champions, no cuentan para el culé en este intervalo de “cuchillos largos”. Pero lo cierto es que, si de algo ha servido que el Madrid gane hoy de paliza al Barça, es para que Rijkaard aprenda y nosotros observemos su ejemplo. Dentro de un par de semanas, casi de incógnito, su pelo rizado y perfil de hombre que nunca se inmuta, se perderán muy lejos de Las Ramblas, adonde probablemente tarden semanas en volver. Pero esta noche tan difícil, en la que ha llovido demasiado, nos deja su esencia y una estela que edulcora sinsabores. Se disfrutan las victorias, pero en verdad lo que que curten son los fracasos y las traiciones. La mayoría de nosotr@s aún ha de sintetizar ese principio. Pero a Rijkaard esta noche, se le ha quedado grabado a fuego…
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Agradezco de corazón lo que aquí dejéis a vuestro paso. Si me felicitáis, me sentiré reconfortado. Y si me criticáis, quizás duela, pero trataré de entenderlo. Este es sobre todo un foro de palabras, en el que la prosa poética trata de destacar entre tanto ruido y nueces. Tal vez eso no signifique nada para tí. Tal vez prefirieras otras expresiones mucho más "fashions" en su diseño. Pero no sé crearlas... La escritura es mi único don... Un don ubícuo y lleno de defectos. Y este es mi pequeño santuario en su homenaje. Besos y abrazos.
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